El incendio de Gran Canaria «pudo haber sido peor…»

El incendio de Gran Canaria «pudo haber sido peor…»

La catástrofe medioambiental ocasionada por el incendio de Gran Canaria ha sido sufrida por todxs. Pero en diferentes maneras. Hay quienes han perdido sus tierras, sus árboles, sus animales, su manera de “ganarse la vida”… El incendio ya está controlado. La vida seguirá casi igual para casi todxs. Pero no para quienes les han sido arrebatados sus medios materiales de subsistencia. Escucharán muchas veces que lo importante es que han salvado su vida. Y pensarán ¿qué es mi vida ahora? ¿qué vida me queda?

Cuando sufrimos una pérdida efectivamente la vida nos pone en la tesitura de tener que reinventarnos, pero antes de ello tenemos que transitar por muchas emociones y darnos permiso para sentirlas. En ocasiones lo que perdemos es una parte de lo que hemos concebido como nuestra identidad. Igual que cuando tenemos que vivir una ruptura sentimental o una muerte; algo de nosotrxs se va, y se va para siempre. Este proceso, doloroso, cargado de emociones que a veces vemos como negativas, son sin embargo funcionales y necesarias para un desarrollo saludable. 

Las personas que nos quieren suelen cometer muchas veces el error de intentar animarnos diciéndonos mensajes del tipo: “no tienes que estar triste” o “pudo haber sido peor”… 

Demos y démonos permiso para estar enfadadxs, para llorar de tristeza. 

¿Qué significó para nosotrxs todo lo construido, creado, vivido? El tránsito por estas reflexiones es realmente el proceso de duelo. Tomar conciencia, buscar, no encontrar y encontrar respuestas es doloroso porque conectamos con lo que ya no está, pero también con lo que permanece, con parte de lo que somos, y por tanto con las oportunidades de seguir adelante. Así, es a través de las lágrimas y de la rabia como podremos masticar lo ocurrido y vivir atravesando el duro camino que queda por recorrer.